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viernes, 18 de septiembre de 2026

Gobernanza de la IA en la empresa: no basta con usarla, hay que saber controlarla 

La pregunta ya no es qué puede hacer la IA, sino qué estamos dispuestos a dejarle hacer.

Hace unos días hablábamos de qué sectores están liderando la adopción de la IA agéntica y hacia dónde vamos en 2027. Ahora toca dar un paso más. La IA ya forma parte del trabajo diario de muchas empresas y, con la llegada de los agentes capaces de acceder a sistemas, encadenar acciones y ejecutar tareas, aumenta también la necesidad de establecer límites.

Aquí entra en juego la gobernanza de la IA: el conjunto de criterios, normas y controles que determina cómo puede utilizarse la inteligencia artificial dentro de una organización, qué decisiones puede tomar y cuáles deben seguir bajo supervisión humana.

Porque cuanto mayor es la autonomía que damos a la IA, más importante es saber qué está haciendo, con qué información y hasta dónde queremos dejarla llegar.

Lo que la IA ya está haciendo en las empresas 

Marketing es una de las áreas donde esta transformación se está produciendo con mayor velocidad. Salesforce señala que el 75 % de los profesionales encuestados ya utiliza IA. El potencial es evidente: la IA puede generar veinte asuntos de newsletter, diez versiones de una landing, cincuenta anuncios o cien adaptaciones para redes sociales prácticamente sin coste marginal.

Sin embargo, el 84 % de esos mismos profesionales reconoce seguir desarrollando campañas genéricas. Los problemas de calidad, fragmentación y disponibilidad de los datos continúan siendo la principal barrera para conseguir la personalización que promete la tecnología.

La IA ha reducido enormemente el coste de producir contenido. No ha reducido el coste de tener algo interesante que decir.

Y cuanto más accesible sea la generación, más valor tendrán precisamente los activos que no están disponibles para todo el mundo: experiencia propia, datos propios, casos reales, conocimiento del cliente, criterio, metodología, reputación y capacidad para relacionar información.

Del Prompt al método: cómo la IA empieza a trabajar en tu empresa

Durante estos primeros años hemos dedicado mucha atención a aprender a pedir cosas a la IA: cómo escribir mejores prompts, cómo proporcionar contexto o cómo conseguir respuestas más precisas. El prompt fue la primera forma de relacionarnos con ella: una instrucción directa, puntual, para obtener una respuesta concreta. Útil, pero limitada. Cada vez que empezabas una conversación, empezabas desde cero.

El siguiente paso llegó en octubre de 2025 con las Skills: paquetes de instrucciones reutilizables que defines una vez para un tipo de tarea y la IA aplica de forma continua sin tener que repetirlas. No es un prompt; es el criterio que permanece. Una skill puede definir cómo debe analizar una campaña, qué pasos seguir, qué fuentes considerar válidas, qué excepciones existen o qué decisiones necesitan aprobación humana. Se configura una vez y funciona siempre igual, con la lógica de tu empresa incorporada.

La cuestión ahora es ir más lejos: conseguir que la IA trabaje de acuerdo con la manera de trabajar de una organización completa

Pensemos en un análisis de Google Ads. No basta con decir “analiza esta campaña”. Una empresa puede querer que cualquier análisis compruebe previamente la calidad del tracking, valide los periodos comparados, revise inversión, conversiones, CPA o ROAS, términos de búsqueda, cambios históricos, promociones y estacionalidad, diferenciando siempre hechos de hipótesis. Eso no es un prompt ni siquiera una skill aislada. Es el método de trabajo de esa empresa, transferido a la máquina.

No sabemos exactamente qué forma tomará esto en los próximos años. Lo que sí parece claro es la dirección: cada empresa necesita que la IA forme parte de ella, con su conocimiento, sus normas, sus procesos y sus límites. Una IA genérica que no sabe cómo trabaja tu empresa puede generar mucho volumen. Una integrada en tu forma de trabajar puede aportar valor real. Y esa diferencia no la pone la tecnología sola; la construye cada organización. 

Es probable que dentro de pocos años esto genere incluso una especialización profesional: personas cuya función no sea únicamente saber utilizar IA, sino diseñar cómo debe trabajar la IA dentro de una empresa.

El contexto propio como ventaja competitiva 

Salesforce encuentra una diferencia importante entre los equipos que simplemente utilizan IA y aquellos capaces de alimentarla con información empresarial conectada. Los equipos de marketing con datos unificados son 2,4 veces más propensos a encontrarse entre los profesionales de mayor rendimiento y presentan un 60 % más de probabilidades de utilizar agentes para escalar su actividad.

No es únicamente una cuestión tecnológica. Una IA que no conoce quién es el cliente, qué ha comprado, qué problemas ha tenido, qué productos están disponibles, cuáles dejan margen o cuál es la estrategia comercial puede automatizar mucho y aportar poco.

Si todos podemos acceder a modelos de IA similares, una parte creciente de la ventaja competitiva estará en el contexto que cada empresa sea capaz de proporcionarles. El CRM, la documentación, los históricos, los datos de cliente y la experiencia acumulada pueden convertirse en la verdadera materia prima de la inteligencia artificial empresarial.

Conviene también tener presente qué ocurre con la información que proporcionamos a estos sistemas. Algunos modelos de lenguaje pueden utilizar las conversaciones para mejorar versiones futuras, a menos que la configuración corporativa lo impida. Una empresa que introduce sistemáticamente información estratégica en herramientas gratuitas sin revisar sus términos de uso está tomando, sin saberlo, una decisión sobre la propiedad de su propio conocimiento.

¿La utilizamos para pensar o para evitar pensar?

La IA elimina la fricción. Una investigación que podía ocupar varias horas arranca ahora en minutos. Puede resumir centenares de páginas, comparar competidores, analizar miles de comentarios de clientes o plantear diez escenarios diferentes casi instantáneamente.

La ventaja es evidente, pero también genera una tentación: dejar de investigar porque preguntar es mucho más rápido. Antes, un análisis competitivo implicaba buscar información, leerla, contrastarla, compararla, interpretarla y discutirla antes de decidir. Ahora podemos escribir “analiza estos cinco competidores y dime qué debería hacer mi empresa” y disponer de una propuesta treinta segundos después.

La cuestión no es renunciar a esa capacidad, sino comprender qué estamos recibiendo. Hay una enorme diferencia entre pedir a la IA que encuentre patrones que no hemos detectado y pedirle directamente que defina nuestra estrategia. La primera utilización amplifica nuestra capacidad. La segunda corre el riesgo de sustituirla.

En las organizaciones que están obteniendo resultados reales, la IA no ha sustituido el criterio humano, sino que lo ha obligado a ser más explícito. Los profesionales que mejor trabajan con estos sistemas saben exactamente qué valor aportan ellos y qué parte pueden delegar. Los que simplemente la utilizan para no tener que pensar van construyendo, sin notarlo, una dependencia que acaba reduciendo su capacidad de hacer bien su trabajo sin ella. No es un problema tecnológico. Es un hábito.

El riesgo más peligroso quizá no sea que la IA se equivoque

Las inteligencias artificiales pueden interpretar mal una fuente, omitir información relevante, inventar un dato o construir una explicación lógica para algo que en realidad no ha ocurrido así. El problema más delicado aparece cuando nosotros dejamos de esperar que puedan equivocarse.

Una respuesta incorrecta puede estar magníficamente estructurada, utilizar terminología profesional y presentar una argumentación perfectamente coherente. Puede sonar incluso más convincente que el análisis preparado por una persona y seguir siendo incorrecta. 

En marketing esto ocurre con especial facilidad. Podemos introducir unos datos y preguntar por qué ha aumentado el coste de adquisición. La IA puede construir una explicación razonable sobre el CPC o la competencia. Sin embargo, quizá terminó una promoción, cambió el stock, hubo un problema de tracking o estamos comparando periodos que no son equivalentes.

Aquí existe una distinción fundamental: la IA puede ser extraordinaria generando hipótesis; el profesional debe convertir esas hipótesis en evidencias. Dato, interpretación, hipótesis, recomendación y decisión no son lo mismo. Uno de los riesgos de utilizar IA continuamente es recorrer demasiado deprisa esa cadena hasta terminar tomando una decisión basada en algo que nunca llegamos a comprobar.

El problema se amplía cuando la IA deja de responder y empieza a actuar. Hasta hace poco, equivocarse con IA podía significar obtener un mal texto o una respuesta incorrecta. Ahora los sistemas empiezan a tener acceso a datos, aplicaciones y procesos empresariales: pueden consultar un CRM, analizar campañas, modificar información, desencadenar automatizaciones o ejecutar acciones. 

Imagina un agente de atención al cliente conectado al sistema de gestión de pedidos. Si el sistema malinterpreta una política de cambios, ya no produce un texto incorrecto que alguien revisará antes de enviar. Produce directamente una acción incorrecta: un reembolso que no procedía, un descuento no autorizado, una promesa de plazo imposible.

Una IA que responde incorrectamente genera información incorrecta. Una IA conectada a sistemas puede convertir esa información incorrecta en una acción incorrecta.

Los riesgos también están saliendo fuera de la empresa

El problema no se limita a datos y procesos internos. Estamos empezando a ver consecuencias sobre reputación, propiedad intelectual, fraude y confianza.

En septiembre de 2026 se han documentado nuevos casos de influencers cuya imagen ha sido utilizada mediante deepfakes para promocionar productos con los que nunca habían tenido relación. 

The Guardian (en una investigación publicada el 12 de septiembre de 2026) recoge estimaciones que sitúan las pérdidas globales relacionadas con estafas basadas en deepfakes en unos 3.700 millones de dólares durante 2026. Las empresas ya no son únicamente víctimas potenciales de este tipo de fraude: también pueden convertirse involuntariamente en su vector, cuando un proveedor o un tercero utiliza imágenes, voces o identidades corporativas para fines no autorizados.

Microsoft señala que el 32 % de los incidentes de seguridad de datos registrados estaban relacionados con herramientas de IA generativa. Y el 71 % de los empleados británicos encuestados había utilizado herramientas de IA de consumo no autorizadas para realizar su trabajo, continuando el 51 % semanalmente. Es fácil imaginar qué significa esto en una empresa real: presupuestos pegados en un chatbot, contratos introducidos para obtener un resumen, informes comerciales analizados por herramientas gratuitas o información confidencial utilizada para preparar una presentación.

No hace falta haber implantado oficialmente IA para tener ya un problema de gobernanza de IA.

También ha cambiado el entorno regulatorio. El AI Act europeo, en vigor desde 2024, ha ido incorporando sus obligaciones de forma progresiva, mientras que España también avanza en el desarrollo de su propia ley de inteligencia artificial.

La conversación sobre inteligencia artificial ya no trata únicamente de cuánto tiempo podemos ahorrar. Empieza a incluir seguridad, privacidad, derechos, reputación, transparencia y responsabilidad.

Que brecha que la mayoría de empresas no está cerrando 

Lo paradójico de este momento es que la magnitud del reto tiene medición. Deloitte (en su informe State of AI in the Enterprise 2026) señala que alrededor del 60 % de los trabajadores ya dispone de herramientas de IA aprobadas por su empresa, frente a menos del 40 % un año antes. Sin embargo, solo el 21 % de las compañías afirma disponer de un modelo maduro para gobernar agentes autónomos, y tres de cada cuatro esperan utilizar este tipo de agentes en los próximos dos años.

Gartner añade que hasta el 40 % de las organizaciones podría reducir la autonomía o retirar agentes de IA antes de 2027 debido a problemas de gobernanza descubiertos después de implantarlos en producción, y que solo el 13 % considera disponer actualmente de una gobernanza adecuada.

La adopción está avanzando más rápido que la gobernanza. Y esa brecha tiene consecuencias directas.

Ya no basta con experimentar: hay que gobernar

La palabra gobernanza puede sonar a gran corporación, regulación y comités, pero el concepto es mucho más sencillo y afecta también a cualquier empresa mediana.

Gobernar la IA significa ser capaces de responder preguntas muy concretas: quién puede utilizarla, para qué puede utilizarla, qué información puede proporcionarle, qué fuentes consideramos válidas, qué decisiones puede recomendar, cuáles puede ejecutar, cuándo necesita autorización, cómo podemos comprobar lo que ha hecho y quién sigue siendo responsable cuando algo sale mal.

No se trata de controlar cada prompt que escribe un trabajador. Se trata de establecer unas reglas de juego antes de que la IA esté integrada en tantos procesos que resulte difícil saber dónde empieza y dónde termina su intervención.

Y aquí la gobernanza deja de ser una capa burocrática que añadimos después de implantar la tecnología. Debería formar parte del diseño desde el principio.

Gobernar no significa frenar a la IA

Una empresa puede interpretar la gobernanza como una colección de prohibiciones: no uses esta herramienta, no introduzcas esos datos, no automatices aquello. Sería un error.

Una buena gobernanza debería permitir precisamente utilizar más IA donde aporta valor porque sabemos qué límites existen. Es parecido a cualquier otro proceso empresarial. Tener permisos, responsables, controles y procedimientos no impide trabajar; permite hacerlo con menos incertidumbre.

Implementar la IA también obliga a descubrir cómo funciona realmente la empresa 

Cuando intentamos explicar a una máquina cómo debe ejecutar correctamente un trabajo aparece rápidamente otra realidad: muchos procesos no están realmente documentados. Están en la cabeza de determinadas personas.

Un profesional experimentado sabe que antes de tocar una campaña conviene comprobar determinada métrica, que una fuente concreta no es fiable, que con cierto tipo de cliente existe una excepción o que una decisión aparentemente sencilla requiere preguntar antes a otra persona. Ese conjunto de pequeñas decisiones constituye una parte muy importante del conocimiento empresarial.

Por eso la implantación de IA puede tener una consecuencia inesperadamente positiva: obligarnos a convertir conocimiento tácito en conocimiento organizado. Para conseguirlo hay que responder preguntas que en ocasiones nunca nos habíamos hecho de forma explícita: cómo realizamos realmente una tarea, qué comprobamos siempre, qué diferencia un buen trabajo de uno mediocre, qué decisiones requieren autorización, qué errores son tolerables y cuáles no.

La IA puede obligarnos a documentar nuestro criterio antes de intentar automatizarlo.

Una empresa mediana no necesita empezar por la herramienta 

Uno de los errores más habituales es empezar la conversación con “¿qué herramienta de IA deberíamos utilizar?”. Antes de seleccionar tecnología debería identificarse dónde existe una oportunidad real y qué riesgo supone equivocarse.

Una manera sencilla de hacerlo es evaluar cada proceso usando tres variables: cuánto trabajo consume una tarea, cuánto valor puede aportar la IA y qué consecuencias tendría un error.

Por dónde empezaría mañana una empresa mediana

No hace falta crear inmediatamente un comité de IA ni redactar un manual de cien páginas. Sí hace falta poner cierto orden. Estos son ocho pasos concretos:

  1. Saber qué está ocurriendo ya. Un inventario sencillo de herramientas, departamentos, usos y tipos de información empleados. Antes de diseñar una estrategia conviene conocer el uso real, incluido el que ha surgido de forma informal.
  2. Definir unas pocas líneas rojas. Información que no puede introducirse en herramientas no autorizadas, acciones que la IA no puede ejecutar sola y decisiones que siempre requieren una persona.
  3. Elegir entre tres y cinco procesos de bajo riesgo y alto consumo de tiempo. Es mejor aprender sobre procesos concretos que intentar “implantar IA en toda la empresa”.
  4. Documentar cómo se hace bien el trabajo. Antes de automatizar un proceso, definir qué fuentes utiliza, qué pasos debe seguir, qué comprueba un profesional y qué excepciones existen.
  5. Asignar un responsable. Cada uso relevante debería tener una persona propietaria del proceso — no necesariamente alguien técnico, sino alguien capaz de determinar si el resultado tiene sentido.
  6. Dar permisos de forma progresiva. Primero leer y analizar. Después, recomendar. Más adelante, preparar acciones. Solo cuando exista suficiente confianza, permitir ejecuciones autónomas dentro de límites claros.
  7. Medir productividad y también errores. Tiempo ahorrado, calidad y resultados, pero también correcciones necesarias, incidencias y situaciones en las que la supervisión humana evitó un problema.
  8. Revisar periódicamente el modelo. Las capacidades cambian demasiado rápido como para considerar cualquier política definitiva. Lo que hoy rechazamos puede ser perfectamente seguro dentro de un año.

Esto convierte la implantación en un proceso progresivo: observar > probar > medir > documentar > ampliar autonomía. No en una carrera por conectar una IA a toda la empresa.

Tres preguntas antes de dar autonomía a una IA

Antes de dejar que un agente actúe solo en un proceso, conviene poder responder con claridad a tres preguntas:

  • ¿Qué ocurre si se equivoca? Determina el nivel de riesgo real. Un error en un resumen interno y un error en una transferencia o un mensaje a un cliente no tienen el mismo alcance.
  • ¿Cómo sabremos que se ha equivocado? Determina la capacidad de supervisión. Si no existe una forma clara de detectar el error, la IA no debería actuar de forma autónoma en ese proceso.
  • ¿Quién responde cuando ocurra? Determina la responsabilidad. Si no hay una persona propietaria del proceso, no hay garantía de supervisión real: la IA no asume responsabilidad, las personas sí.

Si una empresa no puede responder con claridad a las tres, probablemente todavía no debería conceder autonomía a la IA en ese proceso.

Y qué rechazaría de primeras 

También puede resultar útil establecer algunas decisiones que deberían levantar inmediatamente una señal de alerta:

  • Automatizar un proceso que todavía no entendemos bien.
  • Conectar información sensible a herramientas cuyo tratamiento de datos desconocemos.
  • Permitir acciones irreversibles sin aprobación.
  • Utilizar resultados que nadie dentro de la empresa sabe verificar.
  • Delegar decisiones importantes únicamente porque el sistema suele acertar.
  • Implantar IA simplemente porque existe una funcionalidad nueva, sin haber identificado qué problema resuelve.

Existe una regla especialmente útil: “Si no sabemos explicar cómo debería hacerse correctamente una tarea sin IA, probablemente todavía no estamos preparados para automatizarla con IA.”

El futuro puede no consistir en usar más IA, sino en diseñar mejor cómo trabaja con nosotros 

A septiembre de 2026 seguimos en una fase temprana y muy cambiante. Ahora hablamos de prompts, agentes, copilotos y modelos diferentes porque son algunas de las herramientas y arquitecturas disponibles. Es bastante probable que dentro de unos años parte de este vocabulario haya quedado antiguo.

Puede que tengamos sistemas conectados prácticamente con toda la organización capaces de comprender el contexto empresarial de manera continua. Puede que aparezcan profesionales especializados en diseñar los métodos, límites y criterios con los que trabajan estos sistemas. Lo más probable es que ambas cosas evolucionen simultáneamente.

Lo que difícilmente desaparecerá será la necesidad de decidir qué información proporcionamos, qué autonomía concedemos, qué resultados comprobamos y quién es responsable.

Por eso quizá la ventaja competitiva no esté en convertirse en la empresa que más automatiza. Estará en convertirse en la empresa que mejor sabe qué automatizar, qué conocimiento transferir a la máquina y qué decisiones quiere seguir manteniendo en manos de las personas.

La inteligencia artificial puede ayudarnos a trabajar más rápido, analizar más información y ejecutar procesos que hasta hace poco parecían imposibles de automatizar. Pero conforme aumenta su capacidad, también debería aumentar la nuestra para gobernarla.

Porque podemos delegar trabajo, trasladar procedimientos y conectar la IA con prácticamente todo nuestro negocio. Lo que no podemos delegar es la responsabilidad de entender qué está haciendo y por qué.

La entrada Gobernanza de la IA en la empresa: no basta con usarla, hay que saber controlarla  se publicó primero en Geotelecom.



martes, 15 de septiembre de 2026

IA agéntica: principales sectores en desarrollo y tendencias para el 2027

En 2023 le preguntabas a un chatbot. En 2025 le pedías que hiciera cosas. En 2026, la IA agéntica ha empezado a actuar sola, a coordinarse con otros agentes y a tomar decisiones mientras duermes. 2027 será el año en que veamos cambios sustanciales en los procesos de las empresas.

Hay un momento exacto en el que una tecnología deja de ser tendencia y se convierte en infraestructura. Para los agentes de IA, ese momento está llegando: las búsquedas en España sobre IA agéntica han crecido un +4.900% en los últimos dos años, y el interés general en torno al concepto ha subido un +685% en 24 meses. La keyword con más volumen es “automatización con IA” (2.400 búsquedas/mes), seguida de “agentes de IA” (1.600/mes), y “IA legal” destaca como la keyword sectorial más buscada (480/mes). 

No es un error de medición: es la señal más clara de que el mercado ya no se pregunta si esto funciona, sino cómo implementarlo. Las empresas que se pongan a la cabeza en los próximos doce meses tendrán una ventaja que después cuesta mucho recuperar.

Qué es un agente de IA (y por qué no es lo mismo que un chatbot)

Un chatbot responde. Un agente actúa. La diferencia parece pequeña hasta que ves lo que implica en la práctica: un chatbot de atención al cliente te dice el estado de tu pedido; un agente de IA detecta el retraso, consulta con el proveedor, propone una solución alternativa, redacta el correo al cliente y actualiza el CRM, todo sin que nadie se lo pida expresamente.

Los agentes de IA son sistemas capaces de razonar sobre un objetivo dado, planificar los pasos necesarios para alcanzarlo, ejecutar acciones reales en sistemas conectados (correo, CRM, ERP, bases de datos), coordinarse con otros agentes especializados y aprender del resultado para mejorar la siguiente iteración. La IA agéntica es el paradigma que hace posible todo esto: arquitecturas de software donde múltiples agentes autónomos colaboran en flujos de trabajo complejos con mínima supervisión humana. No es ciencia ficción, es lo que ya está pasando en las empresas que van un paso por delante.

El mapa de 2026: quién está ganando y en qué sectores

Gartner estima que en 2026 el 15% de las decisiones empresariales rutinarias las toma directamente un agente de IA. McKinsey documenta ROI positivo entre tres y seis meses en implementaciones bien ejecutadas, y el 62% de las organizaciones ya tiene agentes activos. Pero no todos los sectores se benefician por igual. Estos son los que están marcando el ritmo y los que marcarán el de 2027.

Salud: el agente que no descansa

El sector sanitario es, posiblemente, donde los agentes de IA tienen el impacto más inmediato y más profundo. Los procesos son repetitivos, el volumen de datos es inmenso y los márgenes de error tienen consecuencias reales. Ya se están usando agentes para diagnóstico asistido, que analizan pruebas de imagen, cruzan historial clínico y generan informes preliminares en minutos, liberando al especialista para la decisión final. 

También para el seguimiento de pacientes crónicos, con sistemas que monitorizan constantes, detectan desviaciones y alertan proactivamente sin esperar a la próxima revisión. Y en la gestión administrativa: triaje automatizado, programación de citas, gestión de altas y bajas, generación de documentación clínica.

De cara a 2027, los primeros agentes clínicos con capacidad de coordinación entre especialidades empezarán a operar en hospitales grandes, y las clínicas y centros privados moverán ficha antes que la sanidad pública. Eso sí, todos estos datos deberán tratarse con especial atención al ser datos personales sensibles: las autoridades de protección de datos en la UE ya han impuesto 237 sanciones al sector sanitario, acumulando aproximadamente 22,8 millones de euros.

Legal y compliance: precisión donde más importa

“IA legal” es la keyword sectorial con más volumen de búsqueda en España, y tiene sentido: los despachos de abogados y departamentos jurídicos manejan volúmenes de documentación que ningún equipo humano puede procesar con la velocidad que el mercado exige. 

  • Un agente puede revisar cientos de cláusulas contractuales en minutos, marcar inconsistencias y generar un informe de riesgos. 
  • La búsqueda jurisprudencial, que antes requería horas en bases de datos especializadas, se ejecuta ahora en segundos con referencias precisas. 
  • Y la monitorización regulatoria, el rastreo automático de cambios en el BOE, el DOUE o la legislación autonómica, ya funciona con alertas proactivas. 

De hecho, han surgido varios agentes de IA especializados en derecho laboral, tributario y administrativo de la mano de actores ya consolidados en el sector jurídico.

Hacia 2027, en España la entrada en vigor del marco regulatorio de la IA acelerará, paradójicamente, la adopción: las empresas necesitarán agentes que les ayuden a cumplir con las propias normas sobre IA.

Finanzas y banca: velocidad y precisión a escala

Las entidades financieras llevan años invirtiendo en automatización, pero la IA agéntica supone un salto cualitativo: pasar de automatizar tareas aisladas a orquestar procesos completos de principio a fin. Ya hay agentes dedicados a:

  • Detección de fraude en tiempo real, que analizan patrones de transacciones y bloquean operaciones sospechosas en milisegundos
  • Asesoramiento financiero personalizado, entendiendo el contexto completo del cliente para proponer ajustes de cartera de forma proactiva
  • Análisis de riesgo crediticio, con evaluaciones más rápidas, más precisas y con menos sesgo que los modelos tradicionales
  • Reporting regulatorio, generando automáticamente informes para el Banco de España, la CNMV o el BCE con trazabilidad completa. 

Las principales entidades bancarias que operan en España ya dotan a sus gestores de IA internas para resolver consultas sobre operativa bancaria.

De cara a 2027, veremos surgir los primeros “agentes financieros personales” integrados en apps móviles: no asistentes que responden preguntas, sino agentes que gestionan activamente las finanzas del usuario y realizan inversiones. Y previsiblemente, las fintech llegarán antes que la banca tradicional.

Educación: el tutor que se adapta a cada alumno

La educación es quizás el sector donde el impacto potencial de la IA es más transformador a largo plazo, y también donde la adopción institucional avanza más despacio. 

Ya existen agentes de 

  • Tutoría adaptativa, que detectan las dificultades de cada alumno, ajustan el ritmo y generan ejercicios personalizados en tiempo real
  • Evaluación automatizada, capaces de valorar redacciones y argumentación con retroalimentación detallada, más allá del simple test
  • Generación de materiales didácticos, creando en minutos un módulo de formación completo adaptado a un perfil específico de aprendiz
  • Orientación y seguimiento, monitoreando el progreso y señalando riesgos de abandono antes de que ocurran.

De cara a 2027, el e-learning tal como lo conocemos (cursos grabados con test al final) quedará obsoleto frente a experiencias completamente adaptativas. Las escuelas de negocio y los centros de FP moverán ficha antes que las universidades.

Marketing y ventas: el agente que nunca para de trabajar

En marketing, los agentes de IA no son una herramienta más en el stack: son una reconfiguración completa de cómo se genera demanda, se cualifican leads y se cierra negocio. Ya se usan para 

  • Lead scoring en tiempo real, analizando comportamiento, fuente, perfil y contexto de cada lead para priorizar automáticamente la cartera del equipo comercial
  • Personalización a escala, con campañas donde cada receptor recibe un mensaje construido específicamente para él y no una variante de segmento
  • Creación de contenido orquestada, donde un agente genera el briefing, otro redacta el artículo, otro lo optimiza para SEO y otro lo adapta para redes
  • CRM conversacional que se actualiza automáticamente a partir de llamadas, emails y reuniones.

Hacia 2027 empezarán a operar los primeros departamentos de marketing “agent-first”: estructuras donde el equipo humano define estrategia y supervisa, y los agentes ejecutan el 80% de las tareas operativas.

Logística y operaciones: la cadena que se gestiona sola

Las cadenas de suministro son sistemas complejos, dinámicos e impredecibles: exactamente el tipo de entorno donde los agentes de IA ofrecen más valor. Ya se aplican a 

  • La optimización de rutas en tiempo real, recalculando itinerarios ante cualquier cambio sin intervención humana
  • La gestión predictiva de stock, analizando demanda, estacionalidad y contexto para anticipar necesidades y evitar rotura o sobrestock
  • Al control de calidad automatizado, con visión computacional e IA para detectar defectos en línea de producción a velocidades que ningún operario puede igualar.

De cara a 2027, la logística será uno de los primeros sectores en operar con sistemas multi-agente completamente autónomos: agentes de planificación, ejecución, supervisión y reporte coordinados en tiempo real.

Tendencias 2027: qué viene a continuación

Si 2026 es el año en que los agentes de IA pasan de piloto a producción, 2027 será el año en que las arquitecturas multi-agente se normalicen y los primeros sectores experimenten transformaciones estructurales reales.

  • Sistemas multi-agente orquestados: dejaremos de hablar de “un agente de IA” para hablar de “equipos de agentes”. Investigación, redacción, distribución y análisis trabajando en paralelo, coordinados por un agente orquestador.
  • IA soberana y modelos verticales: la carrera no será solo quién tiene el modelo más potente, sino quién tiene el mejor entrenado en un dominio concreto. Los modelos especializados superarán a los generalistas en sus campos.
  • Validación humana: el debate ya no será “¿debemos confiar en la IA?” sino “¿en qué decisiones concretas necesitamos supervisión humana y cómo la diseñamos?”
  • Regulación como acelerador: en España, la plena entrada en vigor del marco regulatorio creará un entorno donde las empresas necesitan agentes para cumplir con las normas… sobre agentes. Una paradoja productiva.
  • IA en dispositivos físicos: la convergencia de agentes de IA con robótica, IoT y gemelos digitales llevará la IA agéntica al mundo físico: almacenes, fábricas, hospitales, edificios inteligentes.

Lo que esto significa para tu empresa

La pregunta ya no es si los agentes de IA llegarán a tu sector. Ya están llegando. La pregunta es si tu empresa va a ser de las que lideran la transición o de las que la gestionan reactivamente cuando ya no hay otra opción.

El coste de no actuar es invisible en el corto plazo y muy concreto en el medio plazo: competidores más rápidos, más baratos y mejor informados; equipos que hacen en horas lo que hoy lleva días; procesos que no se equivocan por cansancio. Y el coste de actuar mal también es real: la IA agéntica no es plug-and-play, requiere diseño, implementación y algún cambio en los procesos de las empresas.

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lunes, 7 de septiembre de 2026

Cómo la publicidad en marketplaces puede impulsar tus ventas

Cuando hablamos de publicidad en marketplaces, es inevitable pensar en Amazon. Sponsored Products, Sponsored Brands, campañas de Display… todo esto forma parte de Amazon Ads, el ecosistema publicitario que Amazon lleva años construyendo y que ha cambiado la forma en la que las marcas compiten por la visibilidad dentro de su plataforma.

Pero ya no es solo cosa de Amazon. Leroy Merlin, Brico Depôt, MediaMarkt, Carrefour, ManoMano, Miravia o AliExpress cuentan también con sus propias soluciones para promocionar productos y ganar visibilidad frente a otros competidores, así que el escenario para marcas y vendedores es cada vez más interesante: no solo podemos estar presentes en nuevos canales de venta, también podemos usar la publicidad para llegar al consumidor justo cuando está decidiendo qué comprar.

Y ahí está el verdadero valor de estos entornos: los retailers y marketplaces tienen algo que pocos canales publicitarios pueden ofrecer, usuarios que están mostrando señales directas de intención de compra

Una persona que busca televisores dentro de MediaMarkt, herramientas dentro de ManoMano o mobiliario de baño dentro de Leroy Merlin está diciendo, de forma muy clara, qué le interesa en ese preciso momento. A esto es a lo que llamamos Retail Media: aprovechar los espacios, audiencias y datos propios de los retailers para conectar a las marcas con los consumidores dentro (y cada vez más también fuera) del entorno de compra.

De hecho, el peso de este modelo en España lo confirman los datos: según el estudio presentado por The New Retail, la inversión en Retail Media alcanzó 873 millones de euros en 2024, con un crecimiento interanual del 17,6%, y las proyecciones apuntan a superar los 1.280 millones en 2026, a un ritmo cercano al 22% anual. No es una tendencia menor, es ya una de las partidas de inversión publicitaria que más rápido crece en el país.

De estar en un marketplace a conseguir visibilidad

Abrir una cuenta en un marketplace y publicar el catálogo no garantiza que nuestros productos se vayan a ver. Pensemos en una búsqueda de “mampara de ducha” dentro de un marketplace especializado en bricolaje: el usuario puede encontrarse con cientos o miles de referencias similares, y precio, valoraciones, relevancia, disponibilidad, condiciones de envío o calidad de la ficha influyen en cuáles terminan destacando.

Existe, sin embargo, otra vía para ganar esa visibilidad: los productos patrocinados. Cada marketplace tiene sus propias herramientas y particularidades, pero el principio es el mismo: el vendedor invierte para que determinados productos aparezcan en ubicaciones destacadas dentro de la plataforma. Es decir, pasamos de depender únicamente del posicionamiento orgánico a poder sumar una estrategia de visibilidad de pago dentro del propio marketplace.

La gran ventaja: la intención de compra

Aquí encontramos una de las principales diferencias frente a otros entornos publicitarios. Imaginemos que un usuario busca “taladro batería 18V”: no es lo mismo impactarle con un anuncio mientras navega por una web o consulta sus redes sociales que mostrarle un producto patrocinado mientras está haciendo esa búsqueda dentro de Leroy Merlin o ManoMano.

En el segundo escenario ya sabemos algo muy importante: existe intención de compra. El usuario ha entrado voluntariamente en una web concreta, busca una categoría o producto determinado y, probablemente, está comparando alternativas antes de decidirse. La publicidad aparece, por tanto, en un punto muy avanzado del proceso de compra, y esa es una de las grandes fortalezas de este tipo de publicidad: gana visibilidad justo cuando el consumidor está valorando qué comprar.

Ahora bien, la gestión de esta publicidad no funciona igual en todos los marketplaces, y esto es algo que notamos en el día a día: 

  • En algunas plataformas somos nosotros, como agencia, quienes gestionamos directamente las campañas de nuestros clientes,con control total sobre pujas, negativización de términos y ritmo de inversión
  • Mientras que en otras la inversión publicitaria queda en manos del equipo de Retail Media del propio marketplace, lo que suele traducirse en procesos de aprobación más lentos y menos margen para ajustar sobre la marcha. 

Esta diferencia condiciona bastante cómo se planifica una estrategia y qué expectativas de agilidad se pueden tener con cada plataforma.

¿Qué puede aportar la publicidad a una estrategia de marketplaces?

La respuesta más obvia es “más visibilidad”, pero una estrategia publicitaria bien planteada puede cumplir varios objetivos a la vez.

Ganar presencia en categorías muy competidas

Uno de los principales retos a la hora de vender en marketplaces es la cantidad de alternativas disponibles: podemos tener un buen producto, una ficha completa y un precio competitivo y, aun así, quedarnos lejos de las primeras posiciones. Los productos patrocinados permiten acortar esa distancia y ganar espacios con más exposición.

Dar impulso a productos nuevos

Un producto recién lanzado todavía no tiene histórico de ventas ni valoraciones que le ayuden a posicionar de forma orgánica. La publicidad puede ser la vía para conseguir las primeras visitas y ventas, además de obtener información real sobre cómo responde el consumidor: ¿genera clics?, ¿convierte?, ¿el precio resulta competitivo frente a otras referencias?

Potenciar los productos estratégicos

No hace falta promocionar todo el catálogo. Los best sellers, las referencias con más margen, los productos exclusivos o los artículos especialmente competitivos suelen ser los mejores candidatos para recibir más inversión, siempre priorizando aquellos en los que más visibilidad se traduzca realmente en negocio.

Aprovechar los grandes momentos comerciales

Black Friday, Navidad, rebajas o las campañas propias de cada marketplace generan picos de demanda. Combinar una buena oferta con más presencia publicitaria ayuda a que el producto destaque justo cuando aumenta la competencia por captar al consumidor.

¿Qué va a encontrar el usuario cuando haga clic?

Antes de aumentar la visibilidad de una referencia, conviene hacerse esta pregunta. Podemos llevar tráfico hacia un producto, pero será mucho más difícil convertirlo en ventas si cuenta con imágenes poco atractivas, una descripción incompleta, falta de stock, gastos de envío elevados, malas valoraciones o un precio muy superior al de alternativas similares. 

Imaginemos que promocionamos una mampara por 249 euros mientras otros vendedores ofrecen referencias equivalentes por 179 euros: la publicidad puede conseguir que más personas la vean, pero invertir en publicidad no convierte automáticamente un producto en competitivo.

Por eso, en Geotelecom acompañamos también esa parte previa: analizamos qué productos tienen verdadero potencial, dónde conviene invertir y cómo convertir la visibilidad en ventas rentables, no solo en clics. Porque el objetivo final no es aparecer más, sino estar presentes justo en el momento en el que el consumidor deja de navegar y empieza a decidir qué comprar.

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viernes, 28 de agosto de 2026

¿Qué pasa si no haces mantenimiento de WordPress? Consecuencias para tu web y tu SEO

Una web WordPress no funciona con el concepto de “instalar y olvidar”. WordPress, plugins, temas, PHP, seguridad y diferentes servicios externos necesitan revisiones periódicas.

Cuando dejas de realizar mantenimiento, los problemas normalmente no aparecen de un día para otro. Se acumulan poco a poco hasta que empiezan a afectar al funcionamiento de la web y, en algunos casos, también al posicionamiento SEO.

¿Qué ocurre después de 1 mes sin mantenimiento?

Durante el primer mes puede que aparentemente no notes nada. La web sigue funcionando, pero empiezan a acumularse actualizaciones de WordPress, plugins y temas.

También pueden aparecer pequeños problemas de compatibilidad, spam o pérdida de rendimiento.

Riesgo SEO: bajo inicialmente, pero pueden comenzar a aparecer errores técnicos que conviene detectar antes de que crezcan.

¿Qué puede ocurrir después de 3 meses?

Aumenta el número de componentes desactualizados y, con ello, la posibilidad de incompatibilidades.

Pueden aparecer formularios que no funcionan, errores visuales, enlaces rotos, problemas de velocidad o plugins que ya no son compatibles con otros elementos de la web.

Riesgo SEO: los problemas de velocidad, rastreo, enlaces, redirecciones o funcionamiento de determinadas páginas pueden empezar a afectar a la visibilidad.

¿Qué puede ocurrir después de 6 meses?

La acumulación de actualizaciones y problemas puede ser considerable.

También aumenta el riesgo de seguridad, especialmente si existen vulnerabilidades conocidas en plugins, temas o versiones antiguas de WordPress.

Una web comprometida puede generar spam, enlaces maliciosos o páginas que nunca has creado.

Riesgo SEO: una web hackeada, lenta, con errores o con contenido spam puede perder visibilidad y necesitar una recuperación técnica y SEO.

Mantenimiento WordPress en Madrid
Agencia de mantenimiento de WordPress en Madrid

¿Qué puede ocurrir después de 1 año?

Después de un año sin mantenimiento, actualizar la web puede convertirse en un proyecto de recuperación.

WordPress, plugins, tema y PHP pueden estar muy desactualizados. Además, pueden haberse producido cambios en las integraciones externas o en la propia estructura de la web.

Ya no se trata simplemente de “actualizar plugins”.

Es necesario revisar la instalación, realizar copias de seguridad, comprobar compatibilidades, seguridad, rendimiento, indexación y funcionamiento general.

¿Google penaliza directamente una web por no actualizar WordPress? No.

Google no penaliza una página simplemente porque su WordPress no esté actualizado.

El problema es indirecto: la falta de mantenimiento puede provocar errores, lentitud, problemas de rastreo, mala experiencia de usuario, vulnerabilidades o contenido malicioso, y estas circunstancias sí pueden terminar perjudicando el rendimiento orgánico.

Por eso es importante entender que:

Mantenimiento WordPress → salud técnica → mejor experiencia → mejor base para el SEO.

¿Qué incluyo en el mantenimiento de WordPress?

El mantenimiento de una web profesional no consiste únicamente en actualizar WordPress.

Me encargo de:

  • Actualización de WordPress, plugins y temas.
  • Gestión de la renovación del dominio y alojamiento.
  • Actualización y revisión de la versión de PHP.
  • Eliminación y control de spam.
  • Copias de seguridad.
  • Revisión de errores y funcionamiento.
  • Comprobación de formularios y elementos importantes.
  • Revisión de integraciones externas.
  • Gestión de conexiones y configuración de Google Maps.
  • Revisiones técnicas relacionadas con el SEO (y aquí entra la parte principal del mantenimiento: creación de nuevos contenidos -entradas, páginas y/o proyectos-, actualización de los antiguos, instalación y configuración de plugins )

El mantenimiento es una tarea preventiva.

Una revisión periódica permite detectar problemas cuando todavía son pequeños, en lugar de intentar recuperar una web que lleva meses acumulando errores.

Mantener tu página web en WordPress no es un gasto para evitar que la web se rompa. Es una inversión para mantenerla segura, funcional y preparada para seguir posicionándose en Google.

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jueves, 27 de agosto de 2026

5 plataformas de social listening que agradecerás conocer

En un momento en el que la cancelación de influencers y marcas está a la orden del día, no nos equivocamos si afirmamos que la escucha social en redes o el también llamado social listening es más importante de lo que pensamos.

Numerosos influencers están perdiendo seguidores y colaboraciones con marcas simplemente por no ser conscientes de la vida real que llevan sus usuarios y el resto de mortales. Vivir alejados de esa realidad ha acabado por crear un muro con sus seguidores que ahora les está pasando factura (un fenómeno que, además, coincide con los cambios que trae la nueva regulación de influencers en España). 

¿Cómo podrían haber evitado esta situación? Escuchando y observando a su audiencia. Y es aquí donde recomendamos el social listening no solo a influencers, sino también a cualquier marca o perfil que trabaje sus redes sociales.

¿Qué es el social listening?

Se trata del proceso por el cual buscamos y analizamos qué se está diciendo en internet sobre una marca, un producto o un tema, es decir, qué conversaciones están teniendo lugar en relación a algo determinado.

El objetivo es comprender por qué se están generando esas conversaciones, qué sentimientos provocan y si el tono es positivo o negativo.

Hacer un buen seguimiento de estas conversaciones permite:

  • Prever crisis de reputación antes de que se conviertan en un problema mayor.
  • Analizar a la competencia y detectar qué está funcionando en su estrategia.
  • Evaluar el impacto de un lanzamiento, una campaña o un evento.
  • Conocer mejor a tu público para ofrecerle un mensaje que realmente encaje.

¿Qué plataformas de social listening existen?

Existen numerosas herramientas que pueden ayudarte con la escucha social de tu marca. Aquí recopilamos las más conocidas y recomendadas.

Brandwatch

Brandwatch es la opción recomendada para empresas grandes, ya que permite manejar grandes volúmenes de menciones. Entre sus servicios destacan:

  • Consumer intelligence, que ayuda a conocer en profundidad a la audiencia
  • Social media management, para trabajar la estrategia en redes
  • Influencer marketing, para descubrir, gestionar y analizar campañas con influencers. 

Para conocer sus precios, es necesario solicitar una demo.

Lumen by Talkwalker

Similar a Brandwatch, pero especializada por sectores y con una gran capacidad de análisis de marca y reputación. Lumen by Talkwalker destaca también por detectar conversaciones más allá de las redes sociales convencionales. 

Esta herramienta está integrada en Hootsuite, la plataforma originalmente pensada para programar contenido en redes que se ha convertido en una solución mucho más completa gracias a este tipo de integraciones.

Meltwater

Meltwater, además de reportar datos sobre tu marca, permite conocer tendencias y conversaciones emergentes en torno a otros temas. Ha incorporado inteligencia artificial en su plataforma para mejorar la precisión de los resultados.

Brand24

La opción más asequible en cuanto a precio, con un periodo de prueba disponible. Brand24 es una buena alternativa para marcas pequeñas: ofrece monitorización de menciones, sentimiento, alcance e influencers. Su principal limitación es que no permite hacer benchmark frente a la competencia.

Mention by Agorapulse

Orientada sobre todo a seguir menciones de una marca, producto, competidor o palabra clave. Mention by Agorapulse no ofrece una analítica tan profunda como las anteriores, pero a cambio es más accesible y sencilla de usar.

Bonus track: dos alternativas gratuitas

Si ninguna de estas herramientas te convence por precio o porque te abruma tanta información, hay dos opciones que no cuestan nada:

  • Buscar esa marca, producto o tema en los buscadores internos de cada red social y simplemente escuchar y ver qué se está comentando.
  • Leer los comentarios y mensajes que los usuarios te hacen llegar. No siempre tendrán razón, también existe el hate gratuito, pero, sobre todo en el caso de las marcas, pueden aportar mucha información valiosa.

El social listening no es solo una herramienta más: es la base para tomar decisiones de contenido y de marca con datos reales, en lugar de suposiciones.

Al final, el escucha social no deja de ser una forma de evitar sorpresas: escuchar antes de que la conversación te obligue a reaccionar. Es justo el tipo de trabajo que hacemos en Geotelecom desde nuestra gestión de redes sociales: estar atentos para que la marca no vaya siempre un paso por detrás.

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miércoles, 19 de agosto de 2026

Casos de éxito de Marketing Automation: estrategias que convierten datos en ventas

En un ecommerce, cada interacción de un usuario genera información que puede utilizarse para mejorar su relación con la marca. Una visita a un producto, un registro, un carrito abandonado o la consulta de un producto sin stock son señales que permiten conocer su intención de compra.

Sin embargo, disponer de estos datos no significa necesariamente saber aprovecharlos. El reto está en convertir esa información en acciones relevantes y automatizadas que acompañen al usuario en cada fase de su relación con la marca.

En este contexto, el Marketing Automation permite personalizar la experiencia de cada usuario en función de su comportamiento, automatizando comunicaciones y acciones que ayudan a aumentar ventas, recuperar oportunidades y fidelizar clientes.

En este post, analizamos cuatro estrategias reales de Marketing Automation desarrolladas por nuestro equipo y los resultados obtenidos.

Caso 1. Cross-selling inteligente: elevar el ticket medio sin más tráfico

Uno de los objetivos habituales de un ecommerce es aumentar el valor medio de cada pedido. En este proyecto, una parte de los usuarios completaba su compra adquiriendo únicamente el producto que había ido a buscar, sin llegar a descubrir otros artículos que podían complementarla. 

El objetivo era aprovechar el momento en el que el usuario ya había demostrado interés para mostrarle productos relevantes, sin necesidad de captar tráfico adicional.

Recomendaciones basadas en comportamiento de compra

Se implementó un sistema de recomendación de productos complementarios, personalizado y automático. Cuando un usuario interactúa con un producto, se muestran dinámicamente aquellos artículos que otros clientes suelen adquirir junto al mismo, bajo un mensaje como “otros usuarios suelen comprar juntos estos artículos”. 

De esta forma, la estrategia utiliza el comportamiento de compra real para generar recomendaciones relevantes y aumentar el valor de cada pedido.

Resultados conseguidos

Desde su puesta en marcha, la estrategia funciona de forma automática como una fuente estable de ingresos: 

  • +152.000 € atribuidos, con 656 compras cerradas gracias a los productos recomendados y un ticket medio de 233 € por pedido. 
  • Las recomendaciones han generado además más de 29.000 clics, señal de que los usuarios no solo las ven, sino que interactúan con ellas.

Caso 2. Suscripción inteligente: un mensaje distinto para cada visitante

Una parte importante del tráfico de un ecommerce navega por la web y abandona sin dejar ningún dato. Al mismo tiempo, existen usuarios que ya están suscritos pero todavía no han realizado ninguna compra. El reto era hacer crecer la base de datos y activar a los suscriptores según su situación real, en lugar de tratarlos a todos por igual.

Una barra de suscripción que reconoce al usuario

Se implementó una barra de suscripción flotante capaz de identificar automáticamente el estado de cada visitante y adaptar el mensaje a tres escenarios distintos: 

  1. Al usuario no suscrito se le invita a registrarse a cambio de un descuento en su primera compra.
  2. Al suscrito y que aún no ha comprado, se le recuerda ese mismo descuento.
  3. Al suscrito que ya ha comprado, no se le muestra ningún mensaje, evitando impactos innecesarios. 

Tras registrarse, el usuario recibe automáticamente su cupón de bienvenida por email y se incorpora a los flujos de automatización.

Alcance de la estrategia

La estrategia analizó más de 231.000 visitas y convirtió a más de 2.100 nuevos suscriptores, con una tasa de apertura del email de bienvenida del 60 %. El resultado se traduce en más de 31.500 € de ingresos atribuidos al flujo y 74 compras generadas, demostrando que la captación puede ser efectiva sin recurrir a elementos intrusivos, siempre que el mensaje se adapte al usuario.

Caso 3. Recuperación de carrito anónimo: captar el lead antes de perderlo

Cuando un usuario identificado abandona un carrito, existen distintas formas de volver a impactarle. El problema aparece cuando el visitante es anónimo y no ha dejado ningún dato de contacto: en este caso, una parte de los usuarios añadía productos a la cesta y abandonaba la web sin comprar, haciendo imposible contactar con ellos después. El reto era actuar justo antes del abandono para intentar recuperar la venta y captar el contacto.

Detección de intención de abandono

Se implementó un sistema basado en la intención de salida: cuando un usuario anónimo con productos en el carrito mostraba señales de ir a cerrar la página, se activaba un pop-up relacionado con su cesta

Si dejaba su correo, recibía automáticamente un email de recuperación con los productos que había añadido. Una única estrategia permitía así captar un nuevo lead y recuperar una posible venta al mismo tiempo.

Ingresos y contactos recuperados

El pop-up se mostró 7.560 veces y captó 442 nuevos contactos, con una tasa de apertura del email de recuperación del 58 %. El resultado: 

  • Más de 45.000 € en ingresos recuperados 
  • 160 compras completadas. 

La estrategia convierte así una pérdida potencial en una doble oportunidad: captar un contacto y recuperar una venta.

Caso 4. Aviso de stock: convertir la demanda en una oportunidad futura

Cuando un usuario llega a un producto agotado, la venta no puede completarse en ese momento, pero su intención de compra sigue existiendo. El reto era capturar ese interés y volver a contactar con el usuario en cuanto el producto estuviera disponible de nuevo.

Un aviso de disponibilidad en dos fases

Se implementó un sistema en dos pasos: cuando un usuario visita un producto sin stock, se le muestra un mensaje no intrusivo ofreciéndole recibir un aviso cuando vuelva a estar disponible. Una vez deja su email, el sistema comprueba automáticamente la disponibilidad y, en cuanto el producto vuelve a stock, envía un email personalizado avisando de ello. 

Un producto agotado deja así de ser únicamente una venta perdida y se convierte en una oportunidad futura.

El resultado en cifras

Esta estrategia ha generado más de 220.000 € gracias a la demanda recuperada, con 161 compras completadas tras el aviso. La tasa de apertura alcanza el 72 % y los clics sobre el email el 28 %, una interacción elevada que confirma la calidad de estos contactos: son usuarios que ya habían mostrado una intención de compra concreta.

Lo que tienen en común los cuatro casos

Los cuatro casos muestran que no todas las oportunidades de crecimiento de un ecommerce pasan por captar más tráfico. En muchos casos, el potencial está en aprovechar mejor las interacciones que ya se producen: recomendar productos complementarios, convertir visitantes en suscriptores, recuperar carritos abandonados o volver a contactar con usuarios interesados en productos agotados.

El Marketing Automation permite gestionar estas situaciones de forma personalizada, escalable y automática, utilizando el comportamiento del usuario para decidir qué acción realizar en cada momento. La clave no está en enviar más comunicaciones, sino en enviar el mensaje adecuado al usuario adecuado en el momento adecuado.

Los resultados obtenidos en estos proyectos demuestran que una estrategia de automatización bien planteada puede convertirse en una fuente de ingresos adicional para un ecommerce, aumentando el valor de cada usuario y recuperando oportunidades que, de otro modo, se perderían.

En Geotelecom diseñamos e implementamos estrategias de Marketing Automation combinando segmentación, personalización y automatización para convertir los datos de los usuarios en decisiones, y las decisiones en oportunidades de negocio.

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lunes, 27 de julio de 2026

Publicidad en ChatGPT: cómo funciona y cómo empezar a anunciarte

Con la integración de anuncios en ChatGPT y demás asistentes de inteligencia artificial, las marcas ya no solo compiten por aparecer en la primera página de Google. Ahora tener un hueco entre las respuestas recomendadas en estas conversaciones también cobra mucha importancia. 

Muchas de estas herramientas continúan desarrollando sus plataformas publicitarias propias en una primera fase, y nosotros ya estamos investigando con esta prueba piloto de OpenAI, disponible en ocho territorios (tras el primer lanzamiento en Estados Unidos en febrero de 2026). De acuerdo a la propia plataforma, el despliegue en cada uno de ellos será gradual, y por el momento solo ciertos anunciantes tendrán acceso a esta “beta”.

¿En qué territorios está disponible por ahora?

Por ahora, el despliegue cubre estos territorios:

  • Estados Unidos
  • Canadá
  • Australia
  • Nueva Zelanda
  • Reino Unido
  • México
  • Brasil
  • Japón
  • Corea del Sur

¿Cómo son los anuncios y dónde se muestran?

Los anuncios se muestran como resultados de búsqueda patrocinados. Aparecen etiquetados como tal, y se sitúan debajo de la respuesta del asistente de forma claramente diferenciada del contenido generado por la IA. De acuerdo con OpenAI, este contenido publicitario no influirá en las respuestas del modelo, puesto que estas se generan de forma independiente a los anuncios mostrados.

¿Qué oportunidades ofrece?

Este contenido publicitario presenta una oportunidad clara de impactar a usuarios con una mayor intencionalidad de compra (aquellos que ya han manifestado una necesidad o interés concreto a través de una conversación). Además, se convierte en un canal de adquisición más con el que complementar una estrategia publicitaria 360.

¿Cómo puedo empezar a anunciarme en ChatGPT?

Por ahora, OpenAI no dispone de una plataforma abierta y consolidada como Google o Meta Ads, pero sí que ha desarrollado su propio Ads Manager, una herramienta de gestión de estas campañas publicitarias a la que, por ahora, solo un grupo reducido de anunciantes tiene acceso.

Aunque el registro a este Ads Manager sigue siendo limitado, desde Geotelecom podemos ayudarte a solicitar la incorporación al programa de anunciantes de OpenAI, así como asesorarte para que tu empresa esté preparada cuando el acceso se amplíe.

¿Cómo se trabajan los anuncios en ChatGPT?

Configuración inicial

El primer paso es la configuración inicial de la cuenta, para la que se requiere incluir el nombre y logo de la empresa, así como datos fiscales y de facturación. A la hora de crear el perfil de pagos, el único método disponible actualmente es la tarjeta de crédito.

Medición y seguimiento de resultados

Una vez configurados estos aspectos iniciales, y teniendo ya acceso a la propia plataforma, es prioritario configurar la fuente de datos y los eventos de conversión. Para ello se instalará un píxel, con un procedimiento muy sencillo para aquellos acostumbrados a su implementación en otras plataformas como Google o Meta Ads.

Con respecto a los eventos de conversión, la propia plataforma te proporciona varios eventos base, además de contar con la opción de crear un “evento personalizado”. La ventana de conversión está configurada de forma predeterminada como 30 días, y por ahora no se permiten modificaciones: 

Una vez creado cada uno de los eventos, el código generado deberá configurarse vía Píxel o Conversiones API.

Creación de campañas

Con la medición correctamente implementada, nos adentramos en la creación de campañas. Resulta clave entender las dos tipologías de campañas que hay disponibles por ahora: 

  • Campañas estándar: promoción de un producto, servicio o landing concreta. Anuncios compuestos por un título, una descripción y una URL de destino. Es la opción recomendada para acciones de captación, generación de tráfico y reconocimiento de marca.
  • Campañas de catálogo: orientadas a ecommerce, permiten vincular un feed de datos del que OpenAI selecciona y muestra automáticamente los artículos más relevantes. Para ello se basa en el contexto de la conversación y en la intención del usuario. 

Una vez sentadas las bases de las tipologías de campaña, el proceso para su creación es el siguiente:

El primer paso es rellenar la configuración básica de la misma: nombre, tipología, objetivo (por ahora solo disponibles “clics” y “alcance”, a la espera de que desbloqueen “conversiones”) y ubicaciones (a incluir y excluir).

Además, se podrán incluir audiencias (creadas a partir de bases de datos propias), junto con el presupuesto diario o total y los eventos de conversión que interesen en cada caso. También se cuenta con la opción de configurar fecha de inicio y fecha fin si fuera necesario.

Una vez planteada esta configuración inicial, los ajustes a nivel grupo de anuncios serán el nombre del mismo, el CPC de puja máximo (recomendado entre 3 y 5$ para EEUU de acuerdo a datos presentados por parte de OpenAI, aunque con mucha variación entre cuentas), la URL de destino y el contexto.

Este contexto presenta la principal diferencia con respecto al planteamiento de los anuncios en Google Ads, ya que por ahora ChatGPT no nos da la opción de trabajar keywords como tal. En su lugar, se debe seleccionar el contexto y las temáticas con las que pretende que se relacionen los anuncios. 

A partir de esa configuración, OpenAI analiza el contenido de cada conversación y la intención del usuario para determinar si el anuncio resulta relevante y debe o no mostrarse. De este modo, la segmentación deja de depender de una consulta concreta, basándose en el contexto conversacional.

Pasando a nivel anuncio, después de definir el nombre del mismo, simplemente hay que dar la URL de destino, un solo título y una sola descripción (de máximo 50 y 100 caracteres respectivamente), junto con una imagen.

Una vez rellenados todos estos campos, el último paso es la revisión de la campaña creada.

¿Qué recomendamos desde Geotelecom?

Aunque la publicidad en ChatGPT aún se encuentre en una fase piloto, nuestra recomendación es seguir su evolución de cerca, adaptando la estrategia de contenidos al entorno de la búsqueda conversacional dentro de lo posible, y valorar si este nuevo canal puede complementar las campañas ya existentes. 

Si quieres explorar las posibilidades de ChatGPT Ads o solicitar acceso al programa de anunciantes de OpenAI, desde Geotelecom podemos ayudarte a definir la estrategia más adecuada y acompañarte durante todo el proceso.

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